domingo, 7 de febrero de 2016

Angustia

Sentían una presión en el pecho cuando se dieron cuenta de que se había vuelto a  escapar. Pasaban las horas y por mucho que buscaron por todos los sitios más recónditos de la ciudad, no lo encontraron. 



Los minutos seguían pasando, unos tras otros haciendo una carrera para poder llegar antes a la meta... ellos seguían buscando, por un lado, por el otro. 

Al final dieron la búsqueda por perdida. Se fueron con las manos vacías y de repente, cuando más tristes estaban, volvieron a escuchar ese ladrido tan característico. Había vuelto sano y salvo a su querido hogar. 

Respiraron tranquilos mientras esa angustia se desvaneció de golpe. 

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